Hoy iba en el autobús (cosa inusual, pues no suelo ir mucho en bus) y no se muy bien por qué pero el conductor al dar una curva, el siguiente semáforo que le cerraba el paso al estar en rojo se lo saltó.
Entonces me vino el pensamiento de que si en ese preciso lugar, en ese preciso momento en alguna otra parte de la ciudad, algún otro conductor se estaría saltando otro semáforo, puede que en el peor de los casos atropellando a algún peatón inocente… Lo cual me llevó a pensar que no sería el único que estaría inflingiendo las normas, haciendo algo mal, en resumen. De lo cual, en otra décima de segundo me llevó a pensar que en otro lugar del país, alguien estaría atracando a otra persona, o que en la otra punta del mundo, alguien estaría violando a una muchacha, o que alguien estaría explotando a algún menor de edad, o llevando a cabo alguna acción que contamina la naturaleza y con la que los demás tendremos que acarrear, o vendiendo droga que le destrozará la vida al que la compra…
A veces lo que queremos es hacer oidos sordos, o cerrar los ojos ante este tipo de sucesos que lo peor es que son verdad, están en la calle, son el día a día de nuestra grandiosa era.
¿Quién no ha pensado alguna vez que en la ignorancia está la felicidad?